El se rio con confianza y me abrazó más fuerte, diciendo: —Bueno, ahora nuestra tarea es dormir. Mañana tienes que ir a la ciudad Tormida, ¿no es así? Eso es lo verdaderamente importante. Los demás problemas no son tan urgentes.
Dicho esto, me llevó en brazos de vuelta a la habitación y me acostó en la cama. Apoyando sus manos a mi lado, me dijo: —Duerme tú. Tengo que resolver algo más, pero enseguida vuelvo.
Asentí con la cabeza, realmente estaba agotada.
Se inclinó para darme un beso codicioso