Su tono de voz llevaba consigo un halo de tristeza, lo cual me resultó bastante conmovedor.
—Madre, yo soy su querida hija, estoy aquí, ¿por qué quieren regresar a la pequeña ciudad?— dije con una voz que no admitía réplica—, ¡solo tienen una hija, así que deberían vivir conmigo!
Mis palabras salieron con cierta urgencia.
—Además, creo que mi padre se ha adaptado muy bien al clima y al ambiente de aquí. ¡Todos los días se le ve feliz y ocupado! Incluso siento que él está más familiarizado con es