Era ya medianoche y la ciudad Fluvial seguía brillando con sus luces. A esa hora, la vida nocturna de la gran ciudad estaba en su máximo esplendor.
Sin embargo, la espera en el Salón Social Quintana se volvía cada vez más tensa para nosotros. Sabíamos que mientras Valeria no hubiera regresado a la ciudad Fluvial, Ivanna estaba relativamente segura, pero ahora, cada minuto que pasaba, aumentaba el riesgo de peligro.
Cuando el teléfono de Patricio sonó, Luciana y yo nos pusimos alerta, mirándolo c