—Eso solo demuestra que él no es tu amor verdadero. Aquel que te brinda todo, que te protege, que te valora, ese sí es tu amor real. Si él no puede ofrecerte nada y, peor aún, podría traerte desgracias mortales, ¿cómo podría ser tu amor?— Mis palabras sonaban duras.
Ivanna no replicó. Después de un largo silencio, me dijo con voz baja: —La verdad, María, yo también he luchado con eso, pero el dolor de pensar en dejarlo... preferiría morir.
Me quedé sin palabras. ¿Cómo no iba a entender lo que de