Patricia, como si hubiera escuchado mal, miró furiosamente a Quintina y preguntó de nuevo: —¿Estoy escuchando bien? ¿Estás segura?
—Sí, Señora Díaz, ¡inmediatamente procederé con el proceso de cancelación de su tarjeta! —Quintina parecía haberse vuelto más firme y llamó al supervisor del departamento de tarjetas para comenzar el procedimiento.
—¡Espera! —Patricia rugió—. ¿Qué estás insinuando, Quintina? ¡Llama a tu jefa y exige una explicación para mí!
—Lo siento mucho, Señora Díaz, por favor, n