El cielo se volvía cada vez más oscuro, y sabía que había pasado bastante tiempo.
Sin embargo, nadie había venido aquí todavía. ¿Acaso querían que me las arreglara por mi cuenta? Si fuera así, entonces debería ser la señora Alvarez la responsable, después de todo, sin mí, todo estaría resuelto.
Pero utilizar tales métodos contra una mujer indefensa como yo parecía excesivo.
¡No, no podía ser ella!
Pero tampoco parecía ser Hernán. Si fuera él, ¿qué quería obtener de mí? ¿Dinero, la empresa o los