Él me preguntó sorprendido: —¿Qué pasó?
—No mucho, solo que la oficina de diseño me pidió los planos— le dije con indiferencia—. Ese día vi a Señor Salinas. Le conté sobre eso, ¡y él lo sabe!
—La oficina de diseño— repitió él con un tono de perplejidad, luego me recordó: —En el futuro, si ya proporcionaron esos documentos al departamento del proyecto, ¡hagan que ellas los pidan al departamento del proyecto de Señor Salinas! No necesitas proporcionarlos de nuevo.
Asentí con la cabeza.
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