Después del almuerzo, lamentablemente Nicolás y Víctor tuvieron que despedirse ya que debían regresar a sus respectivas oficinas.
- Nos vemos luego – dijo Nicolás dándole un beso en la mejilla a Roxana y acariciando los cabellos de Eduard.
- Bye bye nico – indicó feliz el menor.
El peliazul sonrió y se fue del lugar no sin antes darle una mirada de superioridad al pelinegro, quien frunció el ceño y rechino ligeramente los dientes al verlo irse, pero busco calmarse.
- Ejem… - dijo Víctor buscand