Roxana se asombró al escuchar el plan de su suegra, donde ahora sentía un poco de consuelo al saber que Judith no era tan cruel como aparento el día de la boda que la obligo a tomar el lugar de Lisa, si no que fue la ira del momento la que hizo que le hablara de esa manera.
Al día siguiente ella siguió con su rutina de cada domingo levantándose un poco tarde acompañada de Eduard, quien ya se estaba acostumbrando a dormir junto a la castaña.
- Ma…
- Si, ma-ma – habló ella motivando al menor a