Cap. 84: ¡Vaya espectáculo Dafne!
Los guardias llegaron corriendo, deteniendo a los atacantes mientras llamaban a los paramédicos.
María Elena se inclinó hacia Luis, sosteniéndolo con la mano que no estaba herida.
—¡Quédate conmigo! No puedes dejarme ahora, Díaz.
Luis jadeaba con dificultad, su respiración entrecortada mientras la sangre empapaba su ropa. Sus ojos oscuros buscaron a María Elena, y aunque su fuerza comenzaba a desvanecerse, esa sonrisa arrogante que lo caracterizaba apareció, desafiando incluso al dolor.
—Tu… he