Cap. 103: Veredicto final.
El ambiente cálido y acogedor del apartamento recibió a María Elena, Anthony, y los niños con los brazos abiertos. Myriam, con una sonrisa maternal, los abrazó a todos, su calidez siendo un bálsamo para el largo y agotador día.
—¡Mis amores! —exclamó Myriam, abrazando a Ethan y Cloe.
Gerald, de pie cerca de la mesa, sonrió con su porte sereno y elegante.
—¡Justo a tiempo! La cena está lista.
María Elena respiró profundamente, cerrando los ojos por un instante.
—Huele delicioso, suegro. ¿Qué pre