248. Dos oficiales más
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Un policía y su compañero tocaron la puerta. Un hombre rubio la abrió con una sonrisa en los labios, pero ésta se congeló en cuanto los vio.
—Me tenías preocupa… —sus pupilas se dilataron— ¿En qué puedo ayudarlos? —preguntó, intentando mantener la calma, aunque la creciente tensión en su pecho era evidente.
—¿Es usted familiar o conocido de Tomás Weaver? —inquirió uno de los oficiales, su voz grave.
Fabricio tembló de pies a cabeza. Su mente quedó en blanco.
—S-sí, soy… soy su novio —d