218. Perdiendo la mente
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Julieta
Sentía que estaba perdiendo la mente. Solo quería encontrar a mi pequeña niña. Max y yo recorríamos piso por piso del edificio, y habían pasado dos horas sin que lográramos ninguna pista. Cada paso era un golpe al corazón, cada rincón vacío una puñalada al alma. Las lágrimas no dejaban de caer por mi rostro, y aunque intentaba mantener la esperanza, me sentía rota.
Max, a pesar de su aspecto más calmado, no estaba mejor que yo. Sus ojos rojos lo delataban. Aunque había mejorado de s