143. Inundaciones
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Tomás había pasado noches enteras en su taller, apenas permitiéndose un descanso en su obsesión por que cada detalle fuera perfecto. La emoción y la presión del próximo show lo mantenían en vilo, tanto que apenas notaba el cansancio acumulado. Fabricio aparecía en el taller cada día sin falta, con una sonrisa tranquila y una bolsa llena de comida. Cada vez que le dejaba una bandeja con algo nutritivo y equilibrado, algo que lo mantuviera fuerte, Tomás sentía que su corazón latía más rápido