130. Apellidos y decepciones
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La tienda de bebés era un mar de colores pastel y risas suaves. Julieta se movía de un lado a otro, observando los estantes repletos de cunas, juguetes y todo lo necesario para la llegada de su pequeña. Sin embargo, cada pocos segundos, su mirada se desviaba hacia los costados, una sensación incómoda de ser observada la invadía. Se frotó la nuca, intentando calmarse.
Maximiliano, que la acompañaba, notó su inquietud. Su expresión se tornó seria mientras la observaba. Con un gesto sutil, sa