116. Admiración
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Julieta miraba a Isabel con desdén mientras ella la ignoraba deliberadamente.
—¿Qué haces aquí? —cuestiona Max, cambiando su semblante relajado por uno más frío y cruel al ver a su “prometida”
La mujer tiene la realidad alterada, eso era seguro.
—Maximiliano —dijo, ignorando por completo la presencia de Julieta—. Me alegra verte bien. Vine a Ginebra para estar a tu lado, como siempre prometí que lo haría. Tranquilo he retrasado la boda por ti enfermedad, pero en cuanto te sientas bien p