Cap. 90- Club de campo
Cap. 90- Club de campo
Ángela disfrutaba de las mieles de la fama, necesitaba asegurar un matrimonio con Hernán Ocampos antes de que Sosa muera y no tenga forma de heredar. No era el candidato ideal, pero cumplía con los requisitos: atractivo, poderoso, algo ingenuo y sobre todo una bestia en la cama; definitivamente podría estar a la altura.
A media mañana los padres de Hernán se comunicaron para invitarla almorzar al club de campo, ellos solo querían asegurar el futuro lugar de su hijo. Era un lugar muy exclusivo, conseguir la membresía fue un dolor de cabeza.
Desde que Méndez, Anchorena e Ibáñez disfrutaban su jubilación en ese lugar, la membresía se volvió exorbitante hasta para los más ricos, pero si lograban las conexiones o inversiones de esos tiburones la retribución era asegurada.
Ángela seguía derrochando sus ahorros como si el dinero creciera en los árboles, se ausentó sin aviso de la oficina, fue directo al centro comercial a comprar un vestido de diseñador que estuviera a