Cuando Cira despertó, el cielo ya estaba despejado. Tenía una fuerte resaca que la llevó a gemir de dolor. En ese momento, escuchó una voz fría y distante a su lado:
—El agua está en la mesita de noche a tu izquierda.
¿Esa voz... era la de Morgan?
Cira abrió los ojos de inmediato y vio a Morgan sentado en una silla junto a la cama, con las piernas cruzadas, observándola.
—Señor Vega, ¿por qué está aquí? —preguntó Cira.
Luego se dio cuenta de que estaba en un hospital, con una vía intravenosa en