La pared de cemento gris estaba iluminada por el sol, desprendiendo un leve calor que, a través de la ropa, planchaba suavemente a ella. Cira empezó con una frase que desviaba el tema: —No prometí nada, no te adelantes.
Morgan simplemente seguía haciendo planes por su cuenta: —Para la primera visita, no está bien ir con las manos vacías. Llévame al centro comercial de tu pueblo, escoge algunos regalos adecuados para tus padres.
Cira se quedó sin palabras.
—Cariño, es la primera vez que voy a con