Cira miró primero la herida en su abdomen.
Pero no podía ver claramente, estaba borrosa y ensangrentada.
Su rostro se había vuelto pálido por la pérdida de sangre, y debido a esa palidez, sus cejas y ojos oscuros parecían aún más profundos.
Cira dijo: —Emilia está tan gravemente herida, es comprensible que el profesor Sánchez fuera primero a cuidarla.
La mirada de Morgan también recorrió su rostro, diciendo fríamente: —Vaya, la defiendes.
El doctor estaba listo para comenzar, sosteniendo una jer