—Tu papá y yo teníamos una pequeña tienda, tú, Ximena y Xiomara, tres pequeñitas, después de la escuela corríais hacia la área de aperitivos. Tu papá se enojaba, os regañaba por ser derrochadoras, decía que ni con la tienda era suficiente para vosotras, agarraba un palo para castigaros, y vosotras os escondíais detrás de mí. Os protegía mientras vosotras os reíais y salíais corriendo para jugar afuera.
—Tu papá no iba en serio con pegaros, después de que lo detuve un par de veces, se calmaba. O