Enrique salió de la oficina de abogados, se subió a su coche deportivo y llamó a Morgan.
—Morgan, adivina a quién me encontré en el lugar de Isabel.
—¿Hmm?
—Cira López —Enrique se rió al pensar en ello. —No sé qué estaría consultando con Isabel, ¿será que planea demandarte por obstruirle encontrar trabajo? Quizás se haya desesperado.
Morgan se recostó en su silla, sosteniendo su frente con una mano, con los ojos ligeramente cerrados.
Enrique continuó: —Si hubiera buscado a cualquier otro abogado