Capítulo 50: Por fin puedo verte.
Con cada día que pasaba, Ariel se sentía cada vez más desgastada, el entrenamiento había empeorado y también debía seguir estudiando en el poco tiempo libre que le quedaba después de este y sentía que su cuerpo ya no daba para más, al igual que su mente, porque ese gran lobo negro de ojos rojos seguía apareciendo cada noche en sus sueños, despertándola y creándole una urgencia, al igual que sentimientos que sabía que no debía tener.
Y tampoco es que su loba la ayudara a permanecer cuerda, porq