Punto de vista de Cercei
Me desperté en una tranquila mañana de domingo, con una sensación de paz que me llenaba por completo. Los suaves rayos del sol acariciaban mi rostro y una sonrisa se dibujó en mis labios sin esfuerzo. Era una sensación nueva, este entusiasmo tan repentino al despertar.
—Buenos días —saludé a mi madre con un beso tierno.
—Buenos días, cariño.
—Buenos días, tía —le dije también, mientras le robaba un pedazo de su delicioso waffle casero. Ella soltó una risa suave ante mi