POV de Cercei
Aun con los ojos fuertemente cerrados, la intensidad de las luces lograba penetrar, iluminando mi conciencia. En un ambiente sereno, las voces se mezclaban en conversaciones; apenas alcanzaba a captar sus palabras, que se parecían a un murmullo distante.
—¿Se pondrá mejor? —preguntó con preocupación la voz dulce de mi madre.
—Físicamente sanará, pero emocionalmente… el camino puede ser difícil —respondió María, con empatía y tristeza en su tono.
Abrí lentamente los ojos. Un espacio completamente blanco me rodeaba: las amplias paredes, las cortinas, la luz, todo en perfecta armonía.
—Sigue descansando, Cers —María se apresuró a acercarse al notar que me movía, preocupándose por mí. Pero fui terca, ignorando su petición y sentándome.
—¿Dónde estoy? —pregunté, observando a mi alrededor.
—Sigues en la mansión de Lucian —contestó con rapidez. La mansión de Lucian… pero este lugar parecía más una clínica. No debería sorprenderme; por supuesto que tendría un pequeño hospital en