POV de Theo
El dolor no desaparecía. Se clavaba más profundamente en mi estómago, un nudo que se apretaba hasta que no podía respirar. Apoyé la frente contra el pecho de Dominic, con los dedos aferrándose a su camisa.
—¿Theo? —Dominic se movió sobre la alfombra, con las manos en mi rostro. Sus pulgares rozaron mis mejillas—. Mírame. ¿Qué pasa?
No podía hablar. Una ola de calor me recorrió, empezando en el pecho y extendiéndose hasta las puntas de los dedos. Me zumbaban los oídos. La sala, gris