Capítulo 5: II PARTE
Jacob
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Un aullido lejano se mezcló con el rugido del viento. Me acercaba a la cabaña cuando capté el olor a sangre y también el inconfundible olor a miedo. Al salir del limite del bosque y vi la escena: Bianca estaba encima del techo de mi camioneta, empapada y temblando, mientras Chad tropezaba en el porche con la cabeza sangrando.
—Eso ha estado muy mal —rugió Chad, su voz sonaba inhumana— Veo que necesitas lecciones de cómo ser amable. Pareces frágil para el sexo duro,