"¡POLICÍA! ¡AL SUELO! ¡AHORA!"
Un grito agudo y sobresaltado llegó desde el umbral abierto. La puerta se abrió de golpe, dejando salir vapor, y un hombre tropezó hacia delante vistiendo nada más que una toalla alrededor de su cintura y con el cabello empapado. Forcejeó cuando el oficial más cercano lo agarró y lo estampó boca abajo contra el suelo, con una rodilla entre sus omóplatos. La toalla apenas se mantenía en sus caderas.
El hombre sollozó preso del pánico, sonando casi falso con su reac