Sienna no apartaba la mirada de Maximiliano. Él parecía tener todas sus esperanzas puestas en la llama del destino, pero para ella aquello era algo totalmente desconocido.
—¿Qué es la llama del destino? —preguntó.
—Es un poder que puede destruir cualquier maldición… Estaba bajo la protección de las nytharas —explicó él—. Usaremos ese poder para romper la maldición de la bruja y así poder cumplir la profecía sin perderte.
Sienna asintió. Aunque todo seguía siendo confuso, confiaba plenamente en