En el balcón de la habitación, Alessia permanecía de pie completamente sola.
Ambas manos estaban apoyadas sobre la baranda mientras contemplaba la extensión del mar que brillaba bajo la luz de la luna.
Su cabello suelto danzaba al ritmo del viento, mientras su mente se llenaba cada vez más de preguntas. Desde lo ocurrido en la piscina, Matteo había vuelto a cambiar.
Alessia soltó un largo suspiro.
—Realmente no lo entiendo... —murmuró suavemente.
A veces, Matteo se comportaba con tanta frialdad