Alguien no dejaba de llamar su nombre.
"Alessia... Alessia..."
Aquella voz se escuchaba lejana, como si proviniera de un sitio muy distante. Sin embargo, poco a poco fue haciéndose más clara, obligándola a salir de la oscuridad que envolvía su conciencia.
"Alessia... despierta."
Los párpados de Alessia se movieron lentamente. Sentía la cabeza pesada, acompañada por un dolor punzante que la hizo fruncir el ceño de manera instintiva.
"Hng..."
Su visión seguía borrosa. La luz del techo la deslumbr