Catalina se quedó inmóvil por un instante al escuchar las palabras de Alessia, que habían avivado su furia.
"¿Qué acabas de decir?", le gritó con dureza.
Alessia sostuvo la mirada de la mujer con serenidad, aunque la mejilla todavía le ardía por la bofetada que había recibido momentos antes.
Recordó entonces algo que Andrea le había dicho: Matteo nunca recibía visitas en la villa, salvo ella. Eso significaba que la mujer que tenía enfrente había llegado allí por primera vez sin que él lo supier