Matteo empujó la puerta de la habitación principal de la villa con un pie. Caminó hasta el borde de la cama y, con sumo cuidado, depositó a Alessia sobre el colchón.
El cuerpo de la mujer volvió a sentirse débil. Como habían regresado de improviso, Alessia seguía vistiendo la bata de paciente del hospital.
Alessia abrió apenas los ojos.
—¿Ya... llegamos?
Al parecer, se había quedado dormida después de hacerle aquella pregunta a Matteo.
Matteo asintió.
—Sí. Descansa.
Alessia quiso decir algo más