Marco y Beatrice llegaron a su casa sin decir mucho. Durante todo el trayecto, ambos se limitaron a mirar al frente, pensando en las palabras de Alessia.
Ninguno sabía realmente cuándo había comenzado todo, pero aquella vez se vieron obligados a admitir algo que durante mucho tiempo habían evitado enfrentar: Alessia nunca había sido una prioridad dentro de su familia.
Al entrar en la sala, Beatrice dejó su bolso sobre el sofá y se sentó pesadamente.
Marco permaneció unos instantes junto a la ve