Se había quedado dormida esperando a Edwan, pero no este no volvió, no mientras ella estuvo despierta.
Su cabeza no dejaba de penar y de preocuparse por él, había tanto dolor en sus ojos, que no podía pensar que él fuera capaz de hacer algo tan grave como para ser merecedor de una maldición.
Los malditos celos se habían adueñado de su cabeza que no la dejaron pensar con claridad, ella ya había visto odió en la mirada de Edwan cuando hablaba de Nathalie, pero ver esa fotografía y pensar que es