Rosalin se sentía en una habitación que ardía, solo sentir los labios de Edwan calmaba un poco su calor, sus labios eran magníficos, si antes le había gustado sus besos, ahora era su mejor droga para calmar su ser.
Cada movimiento era un masaje seductor y posesivo, y ella era la única de ahora en delante que los sentiría, por Dios nunca pensó ser tan posesiva en sus sueños, pero nadie más podía recibir la promesa de placer infinito de ellos.
Rosalin sentía como se estremecía a medida que la man