Edwan se encontraba en una alegría total, era lo que siempre había soñado, que ella lo besara, que dijera esas palabras, que su cuerpo estuviera así de pegado al suyo, sin embargo, sentía que algo no estaba bien, su piel estaba muy caliente, como cuando a los humanos le daba fiebre.
Sus manos bajaron por sus hombros, sus brazos, eran las caricias con la que había soñado, pero no era en el lugar que él hubiera querido tenerla, pronto sintió sus yemas sobre su torso acariciándolo con sutileza.
—E