Capítulo 40: Milagro

Al besarla rememoró aquella noche que la vio por primera vez, y lo que la Diosa le había dicho solo a él, no podía ser tan cruel para dejarlo sin ella, ahora que se la había dado como un regalo.

“NO PIENSO QUITARTELA, ELLA VIVIRA, SOLO DEBES BEBER DE ESTA FLOR Y PASAR EL NECTAR A SU BOCA; —Edwan dejó de besar a Rosalin para ver la rosa blanca que aparecía delante de ellos, tenía una luz tan blanca y brillante que lo encegueció un momento —HAZLO EDWAN NO PIERDAS EL TIEMPO, CON ESTO USTEDES QUEDA
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