Edwan no sabía porque se entrometía en asuntos que no eran de su incumbencia, pero tuvo una cosa clara, no soporto ver a esa mujer llorar desconsolada en su oficina mientras abrazaba fuertemente a su pequeña hija.
Chantal no llegó pidiendo ayuda, solo consuelo, sin embargo, Edwan no dudo en brindarle su mano y su protección.
Escuchó la narrativa de la mujer que estaba demasiado asustada, pues Jasón la acorralo en un callejón donde no hubiera testigos de sus amenazas.
—Jasón no es el mismo, e