Capítulo 118: Llegó La Noche...
Los días iban pasando, Rosalin cada día comenzaba a sentirse parte de la vida de la ciudad de Quebec, nunca se imaginó que ser la luna de la manada fuera tan demandante y gratificante a la vez.
Se acercó a un grupo de mujeres lobo, que tenían una cooperativa, donde elaboraban ropa con telares rústicos, al conocer la actividad le pareció interesante, que se unió a ellas, para aprender, al principio le resultó un poco difícil manejar el telar, pero con paciencia logró a tejer innovadoras prendas