Alba
Han pasado diez minutos desde que entré al salón de fiestas y Julián aún no ha entrado por la puerta. Armando y Eduardo tampoco están aquí, lo que significa que todavía debe estar con ellos, y debería calmarme. Puede que sus amigos no sean mis personas favoritas en el mundo, pero los conozco lo suficiente como para saber que se asegurarán de que esté bien. De pie con mis amigos, escuchando mientras se mezclan y bromean, pero sin prestar atención demasiado distraída por los pensamientos de