Jeanie
La explosión sacude la mansión con tanta fuerza que hace vibrar los cristales de mis ventanas.
Me despierto de golpe, con el corazón latiéndome con fuerza mientras el polvo se eleva del techo.
Por un momento, me quedo tumbada en la oscuridad, desorientada, preguntándome si lo había imaginado.
Entonces empezaron los gritos, resonando por las paredes.
No era un solo grito, sino varios, con tonos subyacentes de pánico y miedo.
Escuché el eco de un estruendo lejano, seguido rápidamente por e