—No me amarres — casi grite cuando me amarró con una cadenas que no se de dónde saco, pero ya estaba siendo prisionera de ellas.
—Pide que te folle como corresponde — Un olor olor a cítrico y almizcle pero con picante se empezó a sentir apenas termino de decir esas palabras, y fue ahí donde mi mente prácticamente por completo se nubló, el aire tan caliente y que empecé a sudar y sentirme incómoda. Mientras él estaba acariciando mis pechos apretándolos, pero ya no hacía más nada que eso y ya me