—No tiene ningún sentido que me quede aquí parada cuando ya sé que nada bueno saldrá de esto —dije en voz baja.
Me di la vuelta y comencé a salir de la sala de estar, sintiendo en el pecho esa misma opresión dolorosa que había experimentado tantas veces en el pasado.
—Kiara, por favor. Somos tu familia —me llamó el tío Felix, con un tono desesperado, intentando maquillar las cosas para que parecieran mejores de lo que en realidad eran.
—¿Familia? —repetí con una sonrisa trist