— Agradezco el cariño, amor y seguridad que me brinda. Y, sobre todo, el respeto que me tienes a mí y a mis sentimientos. Mi alma compañera sólo me trajo dolor y tristeza. Desde la primera vez que me viste dejaste claro que no estabas preparado para tener nada conmigo, Diego... Y seguiste demostrándolo cada vez que tuviste la oportunidad.
— Soy tu compañero, puede que haya hecho muchas mierdas, pero estoy aquí ahora, tratando de ponerme al día con lo que perdí. Redímeme por todo el sufrimiento