— Entiendo los motivos que te llevaron a odiar a tu hermano… — comentó al ver la mirada del hombre hacia el arroyo, atenta al pequeño que seguía jugando, ajena a los dos que estaban allí — Pero no entiendo por qué odias tanto tus padres y tus hijos, otros hermanos… ¿Por qué mantuvieron preso a su hermano?
— Va mucho más allá. — dijo, picando el suelo con un palo — Es lo que Nathan me preguntó hoy más temprano... cuando captaste el aire que estábamos hablando mentalmente. — Diego la miró fijamen