Olivia saltó, esquivando un poderoso puñetazo que hizo que el suelo se agrietara. Se volvió hacia su oponente. Kenai sonrió.
Una sonrisa falsa, se dio cuenta el Omega. Miró a su abuela, que acababa de saltar hacia atrás, evitando una de las garras de Koda. Se agachó junto al Lobo Blanco, frente a los dos oponentes que ahora estaban uno al lado del otro, observando.
—Algo anda mal, Olivia. — comentó.
— No están peleando en serio. — respondió la Omega volviendo a su forma humana.
Ella estuvo de a