Jackson
Desperté con una sensación fría en el cuerpo.
Era como si algo me intentase avisar de un mal presagio, pero no le pude dar un segundo pensamiento al sentimiento. En ese momento tocaron mi puerta y suspiré porque el trabajo nunca se detenía. Cuando la abrí, me di cuenta de que era uno de los guardianes quien llamaba y se veía preocupado.
—Siento incomodar, señor, pero tenemos un pequeño problema con una de las patrullas nocturnas —dijo con vergüenza—. El grupo al que le tocaba patrullar