Alice
Había pasado una de las mejores noches de toda mi vida, así que saber cómo pasé de estar cerca del pasillo de las hadas a mi cama era la gran incógnita de esa mañana.
Lo más curioso de todo, era que no tenía zapatos y que estaba muy bien abrigada.
—¿Qué fue lo que pasó anoche? —pregunté en voz alta y negué porque no había nadie que me respondiera.
Me levanté para ir al baño y entonces recordé que me había quedado dormida sobre el lobo del lobo del Alfa. Sonreí porque jamás hubiese pensado