Stefan
Llegar a la manada había sido una especie de odisea debido a las condiciones climáticas. Habíamos pasado de un pesado invierno a una primavera lluviosa. Los caminos se habían puesto difíciles, hubo derrumbes, así como carreteras colapsadas por el agua.
Era como si la mismísima naturaleza me estuviese jodiendo la vida.
Luego de tres largos días por fin llegué a la Manada del Sur, mi hogar y un sitio que debía reformar desde sus malditos cimientos.
No había tenido tiempo de probarme adecua